No, no es una canción de Cranberries.. es una invitación a la reflexión.
Ayer por la mañana (si, por la mañana), harto de hacer más horas que un tonto, aproveché que soy jefe para irme al cine con mi maromo en horario laboral. Me salió algo caro por que por la tarde la conciencia me hizo volver al curro… y dentro de unos minutos también me tocará ir.. pero bueno, todo sea por cerrar este mes de enero abarrotado de faena. Hice ruido en la empresa y al final he conseguido dos personas más… así que febrero se presenta más relajado. Bueno, a lo que iba .. que me voy siempre por los cerros esos tan famosos.
La peli era “Into the Wild“, un tostón de película rollo documental que casi no vimos al estar solitos en la sala. Paisajes decentes, actores decentes, Sean Penn como director… un cinco le pondría yo. Pese a ello, hay frases en el guión prestadas de célebres escritores que me hicieron y me hacen pensar. Te dejo con la que más me marcó. Pasa un buen fin de semana.
“El espíritu humano se crece con las nuevas experiencias“



No sé qué cojones pasa en este pais que todo está cada vez más caro. Las cosas suben y suben y mi sueldo es el mismo. Mi querida amiga hipoteca ha subido la friolera de 230 euros en sólo dos años, los montaditos de Cien Montaditos han pasado de valer 1 euro a valer 1,20, y las cenas… dime tú donde cenas por menos de 15 euros cabeza sin que sea comida basura… esto es la leche. Para colmo los 45 euracos que me acaban de clavar por llenar el depósito de mi coche… 45 euros!! cuando hace un par de años eran 30.. sí, 30 por los mismos litros, el mismo coche, y las mismas carreteras.
Por otro lado, es digno de señalar la poca fe que tienen en la familia sus máximos defensores. Sostienen algunas señorías y muchos miembros de la jerarquía eclesiástica que lo que está en peligro, con la ley que permite casarse a las personas del mismo sexo, es la propia institución familiar.
Suena bonito, utópico diría yo. Llevo una semana escuchando a todas horas esta canción. Transmite optimismo y le alegra a uno el día. Pero las recetas mágicas no existen y una canción no va a hacer que cambie tu suerte. Anoche tuve una cena de cumpleaños con todos mis amigos gays. Llevaba dos semanas sin verles y me apetecía mucho pegarles un par de estrujones a todos. Fui con mi chico a un chino muy conocido por los de “mi gremio” en la ciudad. Todo habría sido perfecto si no fuera por que habían invitado a un “viejo conocido” y a un amigo suyo. En esas dos semanas que no nos veíamos había conocido a uno de mis amigos por el chat y éste lo había incorporado oficialmente a nuestro grupo de amigos. Ahora somos 11, dos más que hace un par de semanas.