Archivos para 21/05/07

A la vuelta de la esquina

Llega uno destrozado de la piscina, llama al timbre a Blancanieves.. “baja k voy a dejar las cosas en casa”. Subo a casa, dejo la mochila y bajo al patio. “¿Damos un voltio?”, “Vale”. Nos vamos hacia Aqua (un centro comercial), “¿que tal tú?” “yo bien, ya he leido en tu blog que pones más de lo mismo… yafile0034yh5.jpg cansas, tio.. a ver si cambias de rollo” … seguimos andando, giramos la esquina… y de repente dos ojos se quedan clavados a los mios… una mirada familiar se queda mirando fijamente durante unos segundos… es una chica.. y va con un chico al lado… miro al chico y él se esconde bajo el cuello de su chaqueta, encogiéndose de hombros mientras me mira tímidamente. Pasan por mi lado, siguen su camino… y yo me paro en seco… hago memoria, “¿de qué me suena esa cara?”… joder, pero si és… me giro y los veo alejarse en dirección a casa de mis padres, abrazaditos como dos tortolitos… no podia cerrar la boca… tendrías que ver la cara de Blancanieves… jajaja…

Éste, y el de la foto, era él. Y ésta era ella.

Lo que se encuentra uno por mi Valencia querida, esta vez a la vuelta de la esquina.

Buenas noches.

Temblores y armarios

Subimos y no mediamos palabra. Besaba bien, y sin ropa ganaba bastante, pero comenzó a temblar como un niño de cinco años desde el primer beso y no paró de temblar hasta el final… Esa situación me resultó muy familiar… ya la había vivido antes con un chico, uno con unos ojos tan grandes como despiertos. Yo no temblé, pq no paraba de reírme… es más, sólo una persona me ha hecho temblar en la cama… y la siguiente que lo consiga no me perderá de vista tan fácilmente.

Como siempre, en toda historia hay una cara B. El chico estaba totalmente armarizado, nadie en su entorno ni en su familia sabia que era gay. Era muy precavido, no me dijo la carrera que estudiaba, ni de que pueblo era… tenia pánico de que se descubriera su orientación sexual… y no se le veía muy por la labor de dar ningún paso hacia delante. Me dijo (en la entrevista) que después de tener sexo se sentía un poco mal pq siempre se quedaba en eso, en sexo por sexo… y se sentía vacío. Decía que nunca había sentido nada más que atracción sexual por un chico y que se sentía algo confuso y preocupado pq ese “algo más” no llegaba. Intentando no ser pedante, le comenté mi experiencia y le dije que eso no cuelga de los árboles y no se encuentra en la cama… Respecto a lo de estar armarizado le di mi opinión y le dije que lo importante es tener claras las cosas. Ponerte o quitarte la máscara es algo que depende de cada uno, necesita su tiempo justo y nadie tiene que decirte cuánto es ese tiempo. Estoy por mandarle un sms.. pero tampoco sé qué decirle… no veo mucho futuro en aquello… Él también puede mandarme un sms… y no lo hará. Es más, al salir de su piso me dijo “no te habrás enamorado de mi, ¿verdad?”. Creo que recordando esa frase ya sé el sms que le voy a enviar siguiendo la filosofía de mi amigo David, que dice que con esos “chulazos” siempre es mejor dejar la “pelota en su tejado”:

“No,no menamoré dti.Necesito algo +k 1cuerpazo y 1sonrisa preciosa.Estuvo bien.Si taptce knos veamos denuevo CON o SIN sexo, hazmelosaber.1beso”

Buscando entre mis bolsillos

Así me vi anoche, a eso de las once en un piso muy cerca del mío besando una de las mejores bocas que he visto y saboreando un cuerpo que muchos quisieran catar, y flipando (para no variar) de que un tío como yo esté con un tío como ése. El chico era de “porte” francés, cara alargada, pelo corto, labios carnosos, sonrisa perfecta, ojos marrones, y un envoltorio (cuerpo+espalda+brazos+hombros) bastante aceptable, concretamente de piscina…. para qué decirte más. Vendía mucha seguridad en si mismo, sabía que estaba bueno, y se le notaba.. aunque en ningún momento resultó pedante. Estaba muy bueno, tenia mucho aplomo (que no pluma).. pero le faltaba algo de “iniciativa”. Después de la entrevista (la cervecita de turno) nos fuimos hacia mi coche hablando de temas sin importancia.. andamos y andamos y la invitación a subir a su piso no llegaba.. así que… miré en mis bolsillos y encontré un poco de autoestima… la saqué y le solté con todo mi morro un .. “bueno, ¿y no me vas a invitar a tu piso?”. Puso cara de sorprendido y me dijo un.. “ostras, ¿quieres subir? ¿pues claro que te invito?”. Por un milisegundo pensé que se sorprendía de que yo le dijera eso… pero preferí pensar que le faltaba iniciativa.

En vivo y en directo

Hacía ya tiempo, casualmente dos meses exactos (hagan números, señores), que no quedaba con uno de ellos. Hablo de esos tíos que la primera vez que los ves flipas en colores de lo buenos que están. Sí, sí, esos mismos. Ésos que me provocan una risa incontenible y un desarme total de autoestima e iniciativa… esos mismos.Si los ves de lejos, o al otro lado de la calle, o te los cruzas … la sensación no es tan fuerte, te limitas a soltar un “joder, que tío”, le pegas un repasón, suspiras, ves que pasa de ti (o que va con su novia/o) y a los pocos segundos sigues tu camino asumiendo que no está a tu alcance, que vuela en “frecuencias diferentes”. Pero esa rutina de “verlos pasar” a veces (muy pocas veces) cambia, y ese cabrón que mueve los hilos hace que uno de ellos se cruce en tu vida… en vivo y en directo.